Sex Academy Blog

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Al BUEN SEXO se llega con prueba y error

Entre el porno que pasa de cero a 100 como si excitarse fuese poner a hervir agua y la ficción audiovisual que hace del sexo un pacto romántico descafeinado con violines de fondo, cómo no vamos a pensar que el sexo es una dicotomía donde compartir caricias y afecto le quita atractivo y, no hacerlo, te convierte en un fucker. Aprender lo que es el sexo y encontrar su significado para nosotras solo se consigue de una manera. Y es que queremos pintar trazos milimétricos con pincel sin haber pasado por descubrir la textura del óleo, la técnica de la acuarela y habernos concedido la licencia primaria de pintar con nuestras propias manos. Esto es una metáfora, pero es que en el sexo, como en el arte, disfrutar plenamente no es trabajo de un día.

Pese a que la excitación sexual y el contacto sexual es un instinto básico (ojo, hay a quienes no les interesa en absoluto y no pasa nada), tenemos la falsa creencia de que con eso basta. Si a eso le añadimos la cantidad de información de contexto sexual que nos bombardea a diario, el porno, los roles de género y la falta de educación sexual más allá de ponerle un preservativo a un plátano, te encuentras en tus primeras relaciones -y juraríamos que muchas más- pensando que el metesaca es la meta y lo es todo, que existe una única fórmula para tener sexo y que, si eso que haces te funciona, para qué variar.

Y así es como nos encontramos con un sexo coitocentrista, mecánico y desconectado. Nada más lejos de lo que es el buen sexo.

¿Cómo se convierte el sexo en BUEN SEXO?

Al buen sexo se llega con prueba y error. Abrir tu mente, escuchar tus verdaderos deseos, comunicarte con tu pareja y dejar tu ego totalmente fuera de juego es esencial para empezar a experimentar nuevas sensaciones, considerar nuevas prácticas y, en general, mejorar vuestra conexión, intimidad y encuentros sexuales. 

El sexo es un juego donde ganan dos (o los que seáis) y cuando uno de vosotros pierde, no gana nadie. ¡Perder no es NO llegar al orgasmo! Pese a que la gente asocia una relación sexual satisfactoria a orgasmo, esto no siempre es así. La meta del buen sexo es el placer en sí mismo, es el disfrute físico y mental de la acción; no el orgasmo. A consecuencia de esta creencia, nos lanzamos a las relaciones sexuales sin reflexión, intentando llegar a la supuesta meta cuanto antes. ¡Error garrafal! Debes entrar a una relación sexual como entras a una sala de cine: con ganas, sin tener ni idea de cómo se desarrollará la peli y con la oportunidad de comer con las manos 😉 Por lo tanto, si uno de los integrantes no disfruta, ¿tiene sentido seguir con la práctica? Efectivamente, no. ¿Solución? Sigue leyendo.

Los deberes que te encantará hacer

Antes de empezar te invitamos a que sigas los consejos del punto anterior: a que abras tu mente, recopiles tus deseos, establezcas una comunicación sana y bidireccional con tu pareja y no invites a tu ego a esta sesión. Sabemos por experiencia que la frustración no hace muy buenas migas con el placer, así que simplemente no presiones, no te juzgues y escucha tu cuerpo. Estamos aquí para aprender.

Ejercicio nº 1: Los límites de tu cuerpo

Ya hemos dicho que el sexo no es solo penetración. Oh, sorpresa, va a haber que buscar nuevas fuentes de placer y para ello habrá que tener consciencia de tu propio cuerpo. “¡Vaya tontería, mi cuerpo es mi cuerpo y sé que está!” Estamos seguras de que lo sabes, pero ¿cuándo fue la última vez que fuiste consciente de cada centímetro de tu piel? Apostamos a que hace mucho. Las niñas y los niños son muy curiosos y exploran su cuerpo casi sin parar, desde un meñique del pie izquierdo hasta la encía superior, ¡lo tocan todo! Y todo les llama la atención. Te recomendamos volver a esa sensación, a la de descubrirte por primera vez, siendo consciente de cada textura, cada efecto que causa en la piel, en los músculos, en el bello… ¿Podrás atesorarlo todo?

Te recomendamos: Que juegues con las texturas y trates de alcanzar cierto placer en cada zona de tu cuerpo. Para eso aconsejamos Warming Massage de Slow Sex, un aceite de masaje efecto calor super agradable, con un aroma exquisito y, además ¡besable! Por si te apetece más tarde un masaje en compañía…

Ejercicio nº 2: La comunicación

Este ejercicio tiene trampa, porque cómo vas a comunicar algo que no has pensado. Ya te hemos avisado de lo poco práctico que es ir en piloto automático, ¿no? Deja de tirar de un falso imaginario, los polvos conejeros ya no se llevan (y nunca debieron llevarse). Ahora piensa, ¿qué harías en el sexo si nunca hubieses visto una escena de sexo? Dale al coco. Cuando esa pregunta tenga respuesta, haz de las palabras tu mejor aliado para el sexo y convierte las fantasías en deseos y los deseos en placer.

Te recomendamos: Que la comunicación sea la propia práctica. ¿Quieres ponerte a cien? Tienes claro lo que le vas a decir a tu pareja, así que hagamos de esto un juego en el que solo habrá palabras y besos ¡pero nada más! Uno frente al otro, en turnos alternos se comunicará una fantasía que se quiera cumplir o una práctica que se desee realizar y cómo se imagina que sucederá (a más detalles más diversión). Se cierra el turno con un beso apasionado. ¡Ojo, prohibido tocarse! Ahora es su turno. A cuantas más fantasías, más besos ¡y esa imaginación desbordante! ¿Hasta cuándo podréis aguantar? Usa Oral Sex Strips para unos besos mentolados e intensos y a disfrutar.

Ejercicio nº3: El mapa del placer

Ahora que ya sabes qué, vamos a descubrir el cómo. Tienes consciencia de tu cuerpo, tienes las fantasías desbordadas y el impulso a flor de piel. ¿Te parece que encontremos tus puntos físicos más sensibles?

Investigar tu placer suena apetecible, ¿no crees? Y esto puedes hacerlo a solas o en compañía, aunque apostamos que las fórmulas que averigues no serán exactamente iguales en ambos casos e, incluso, pueden variar a lo largo del tiempo. No siempre ha de gustarte lo mismo, ha de apetecerte lo mismo o has de obligarte a hacer X porque un día lo hiciste. ¡Eso nunca! El placer empieza en las ganas y en el consenso. Recuerda que si uno no disfruta… pierden todos, y aquí estamos para ganar mucho pero que mucho placer.

Te recomendamos: Que olvides la penetración por ahora. Puede que descubras que la penetración es lo que más te gusta del mundo, pero eso no lo sabrás hasta que pruebes más cosas. Además, por mucho que mi plato favorito sea la hamburguesa vegana con cebolla roja, no puedo estar constantemente alimentándome de eso. ¡En la variedad está el gusto! Así que sola o en pareja traza un mapa del placer en tu cuerpo o en vuestro cuerpo. Geles y demás cosméticos eróticos os ayudarán a dar con la sensación perfecta para la excitación y el placer sexual. La colección Slow Sex tiene una variedad extensísima de productos enfocados al placer, desde potenciadores del orgasmo a geles para la estimulación de pezones pasando por especiales para sexo anal, masajes o sexo oral. Un gel para cada práctica es la excusa perfecta para ponerte a ello, ¿no crees?

¡Probar, probar y probar! Sin prejuicios, sin miedo, disfrutando al máximo, comunicando y explorando. Porque al buen sexo se llega con prueba y error y no dando todo por sentado. ¿No te han dado ganas de practicar?

Escrito por: Bijoux Indiscret

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