Sex Academy Blog

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SOBRE LA TRANSFOBIA Y LA HOMOFOBIA

«A mí me gustan los hombres, no las mujeres: así que pluma cero»
«Dice que es bisexual, ¡qué perdido que está en la vida!»
«Si mi hijo dijera que es gay, trataría de ayudarle. Hay terapias para reconducirlo» «No pareces trans»
«¿Quién tiene el papel de la chica en la relación?”
«Me caes bien, aunque seas gay»
«Yo no tengo nada en contra de los homosexuales, pero…»
“Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo”

¿Cuántas veces habéis escuchado este tipo de frases? Porque yo, por desgracia, aún sigo escuchándolas. Que sí, se ha avanzado mucho en derechos, pero seguimos metidxs en este entramado social patriarcal, machista y heteronormativo. Qué difícil parece salir de ahí. Pero vamos poquito a poco y todxs juntxs en la búsqueda y creación de una sociedad más diversa, mutable, amable y empática.

La transfobia se define como el rechazo y la discriminación a las personas transexuales, aquellas que cuya identidad de género no coincide con el sexo que se le asigna en tanto su anatomía. La homofobia, por otro lado, es el término que se utiliza para denominar el rechazo o la discriminación de la que son víctimas las personas que se autodenominan o a las que denominan como homosexuales, es decir, que su orientación sexual se enfoca hacia personas del mismo sexo anatómico que ellxs. Estas fobias pueden manifestarse con actitudes discriminatorias, de denigración, de acoso físico, verbal o incluso hasta con acciones de homicidio. Todavía estamos en estas, sí.

Hay que tener en cuenta que estas aversiones van más allá de las conductas individuales, ya que tiene su base en una estructura social en que, a través de instituciones, también se estigmatiza y se margina a estas comunidades.

A lo largo de la historia las identidades se han construido sobre el cuerpo sexuado, concretamente sobre la genitalidad (sexo hombre-pene y mujer-vagina), a partir de lo que surge, en segunda instancia, la identidad de género (masculino-femenino), relacionada de forma ineludible con los estereotipos de género, que muchxs conocemos ya. Es a partir de esto que se determinan diferentes dinámicas vivenciales para hombres y mujeres: responsabilidades, pautas de comportamiento, valores, gustos, expectativas, etc. De aquí vienen las típicas que constantemente escuchamos de:

“La mujer ama de casa y el hombre que trabaja”
“La mujer a la cocina”
“La mujer se tiene que depilar mientras que para el hombre no es necesario” “A las niñas les gusta el rosa y a los niños el azul”
“Los niños son fuertes y las niñas tiernas”
“Los hombres no lloran”
“Los hombres conducen mejor que las mujeres”

De esta manera, dice Rodríguez Alemán (2001 – 2002) mediante el género se nos impone una identidad, en base a la que se construyen las relaciones intergenéricas (entre personas de distintos géneros) e intragénericas (personas del mismo género). Es lo que Gayle Rubin (1986) denominó el sistema sexo/género. A partir de esto se cimienta la organización social occidental que conocemos. ¿Qué quiere decir esto? Que la vagina y/o el pene con el que nazcas ya determina tu posición en el mundo y la relación que vas a tener que tener con las personas que, anatómicamente, son diferentes a ti. Se te asigna un papel. Si tienes vagina te tienen que gustar los penes y al revés.

Y me vas a decir… ¿Qué tiene que ver esto con el tema del que queremos hablar? Me ha soltado aquí un rollo enorme pa’ na’. Creo que es esencial entender el género como construcción social para comprender la transexualidad y la homosexualidad. ¡Que la historia se ha construido en base a la biología y a la religión! Las dos de la manita. Y que no se han tenido en cuenta los contextos, la cultura, los cambios sociales, ¡la gran y bonita diversidad humana!

Que es necesario cambiar la perspectiva, introducir en los estudios históricos una mirada contextual que recoja todas estas construcciones sociales y culturales, como dice Goffman (2006 [1963]): “El rol del normal y el rol del estigmatizado son partes del mismo complejo, recortes de una misma tela estándar (…) el normal y el estigmatizado no son personas, sino más bien, perspectivas”.

Ante esta dictadura del cuerpo y de la expresión, cualquier acto de transgresión de la norma va a ser sentenciado, en este caso la transexualidad y la homosexualidad, ya que se salen de los parámetros comentados sobre los estereotipos de género, ¡os recomiendo mucho el documental de Fake Orgasm! Lo explica maravillosamente y de forma muy entretenida.

De esta forma, las personas transexuales y homosexuales se han considerado durante mucho tiempo como «anormales», «monstruxs», «desviadxs», «enfermxs». ¿Os suena esto de algo? Se han patologizado unas formas de ser y de estar en el mundo porque salen de la concepción cultural dual: dos sexos, dos géneros, punto. Lo demás, pa’ las ratas.

Para entender esto mejor y realmente ver que todo esto de los estereotipos y las expresiones de género son una construcción social, lo podemos focalizar desde otros puntos de vista: hay otras culturas, a día de hoy, donde son reconocidos hasta cinco géneros. Es el caso de los Bugis (Graham, 2007), un grupo étnico de la isla de indonesia de Célebes donde se diferencian entre: majjunrai, oroani, calai, calabai y bissu. Los makkunrai y los oroani corresponden a lo que conoceríamos como hombre y mujer cis1, mientras que los tres restantes van más allá: lxs calabai tienen cuerpos femeninos y adoptan los roles de género masculinos en la estética y en formas de actuar; lxs calabai nacen en cuerpos con pene, pero asumen comportamientos femeninos, maquillándose, llevándose vestido, llevando el pelo largo, etc.; por último, lxs bissu, quienes no se consideran dentro de las categorías de hombre y mujer, representan todo el espectro del género. A estos últimos se les considera, incluso, seres espirituales. Si os interesa esto podéis encontrar otros ejemplos en los nadles entre los indios navajo de Norteamérica o en los hijras en la India.

¿Y qué ha pasado en nuestra cultura con la homosexualidad y la transexualidad? La primera interpretación de la transexualidad se hizo en los años 50 y, como no, desde el ámbito médico, que la considero como un trastorno psíquico. En 1952 la Asociación de Psiquiatría Americana (The American Psychiatry Association, APA) publicó la primera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) en la que se incluía la homosexualidad como enfermedad mental. En la segunda edición (DSM-II) se retiró la clasificación de la homosexualidad como “desviación sexual” gracias a las reivindicaciones del colectivo.

En tanto a la transexualidad, aparece por primera vez en el DSM-III, publicado en 1988, como un trastorno de la identidad sexual. Años más tarde, en el DSM-IV se cambió a trastorno de la identidad de género. Actualmente no se encuentra como trastorno, sino como disforia de género (DG), haciendo referencia a la incongruencia entre el sexo con el que se nace y el sexo con el que se siente una persona. No obstante, para ser considerado así en términos médicos, se exige que la persona cumpla una serie de requisitos recogidos en el DSM-V.

Aparte del cambio de mirada que poco a poco se está haciendo en la medicina gracias a las reivindicaciones del colectivo, el trabajo por hacer todavía es mucho. Las personas transexuales y homosexuales siguen enfrentándose a prejuicios, discriminación, estigma y violencia en los diferentes ámbitos de su vida cotidiana, así como a nivel estatal, negándoles protección jurídica, atención sanitaria esencial y derechos humanos y civiles.

La resistencia social delante de estas diversidades proviene de la idea de la inmutabilidad de hombre-pene-masculinidad y mujer-vagina-feminidad. La diversidad sexual y de género es el resultado de una reivindicación política en contra de la estigmatización, la patologización y la inmutabilidad. Para combatir y erradicar los comportamientos tránsfobos y homófobos son necesarias acciones urgentes que incidan en un cambio del patrón cultural. Pero, claro, esto suena muy utópico, me dirás. Es cierto. Tampoco somos superhéroes o heroínes. Es importante que cada unx vaya haciendo pequeñas acciones en el contexto personal en el que se encuentra, con amigxs, familiares, conocidxs, etc. Lo que será una pequeña gran revolución.

A modo de visibilizarían, cabe nombrar el Día Internacional contra la transfobia, la homofobia y la bifobia que se celebra el 17 de mayo des del 2005 para denunciar la discriminación. El día fue pensado en 2004 cuando empezaron con actividades en muchos países que incluyeron acciones militantes LGTBIQ+, aunque no fue decretado hasta el 2005. Se escogió el 17 de mayo porque ese día de 1990 fue cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) suprimió la consideración de enfermedad mental para lo que se denominaba hasta entonces “comportamientos homosexuales”.

A día de hoy, en todavía más de 70 países están penalizadas las relaciones entre personas del mismo sexo y en al menos cinco de ellos (Mauritania, Irán, Sudán, Arabia Saudí y Yemen, además de algunas zonas de Nigeria y de Somalia) todavía está vigente la pena de muerte.

Pero, oye, que en todo este proceso histórico se han hecho cosas preciosas. En lo que hace referencia al ámbito de España, hay que recalcar que en 1981 dejó de ser delito la cirugía de reasignación de sexo y seis años más tarde se creó Transexualia la primera asociación de transexuales en España. En 1995 se derogó la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social y, no te lo pierdas, en 1999 ¡fue la primera iniciativa parlamentaria por los derechos de los transexuales! Y en los últimos años ha habido grandes e importantes cambios. En 2007 entró en vigor la Ley de Identidad de Género, gracias a la que lxs transexuales pueden cambiar el nombre y el sexo de su DNI sin tener que pasar por una cirugía. Y, por fin, en 2018, la OMS dejó de considerar la transexualidad como una enfermedad mental. Sin embargo, la lucha sigue para cambiar el concepto que se acuñó de incongruencia de género… Por otro un poco más adecuado. Pero como hemos dicho al principio… Poco a poco y todxs juntxs vamos a seguir luchando por nuestros derechos y los de lxs nuestrxs.

Os dejo aquí un listado de algunas referencias cinematográficas LGTBIQ+ súper recomendables. Hemos marcado en negrita las que más nos gustan a nosotrxs (ordenadas de más actuales a más antiguas).

➢ Retrato de una mujer en llamas (2019)
➢ Elisa y Marcela (2019)
➢ La (des)educación de Cameron Post (2018) ➢ Identidad borrada (2018)
➢ El secreto de las abejas (2018)
➢ Beach Rats (2017)
➢ Call me by your name (2017)
➢ Con amor, Simon (2017)
➢ Disobedience (2017)
➢ Moonlight (2016)
➢ Carol (2015)
➢ La chica danesa (2015)
➢ Pride (2014)
➢ La vida de Adèle (2013)
➢ Dallas Buyers Club (2013)
➢ Weekend (2011)
➢ Romeos (2011)
➢ Cloudburst (2011)
➢ Albert Nobbs (2011)
➢ Tomboy (2011)
➢ Bye bye blondie (2011)
➢ Fake Orgasm (2010)
➢ Mi nombre es Harvey Milk (2008)
➢ Transamérica (2005)
➢ Brokeback mountain (2005)
➢ La mala educación (2004)
➢ Las horas (2002)
➢ Y tu mamá también (2001)
➢ Antes de que anochezca (2000)
➢ Boys don’t cry (1999)
➢ Todo sobre mi madre (1999)
➢ Get real (1998)
➢ Happy together (1997)

➢ Wilde (1997)
➢ Beautiful thing (1996)
➢ Los puentes de Madison (1995)
➢ Los juncos salvajes (1994)
➢ Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994) ➢ Philadelpia (1993)
➢ Coming out (1989)
➢ Ábrete de orejas (1987)
➢ La ley del deseo (1986)
➢ A la caza (1980)
➢ El lugar sin límites (1977)
➢ Pink flamingos (1972)
➢ Mi querida señorita (1971)
➢ Los chicos de la banda (1970)
➢ Maurice (1987)
➢ Diferente a los demás (1919)

Bibliografía

Goffman, Ervin (2006) [1963] Estigma. La identidad deteriorada. Buenos Aires: Amorrortu

Graham Davies, S. (2007) “Challenging Gender Norms: Five Genders among Bugis in Indonesia” United States: Thomson Wadsworth.
Martínez Sanz, C. (2020 – 2021) “Educamos con orgullo. Una propuesta de intervención para prevenir y concienciar sobre la transfobia y homofobia”. Trabajo final de máster. Disponible en: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/49557/TFM-G1368.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Mercado Mondragón, Jorge. (2009). Intolerancia a la diversidad sexual y crímenes por homofobia: Un análisis sociológico. Sociológica (México)24(69), 123-156. Recuperado en 12 de mayo de 2022. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-01732009000100007&lng=es&tl ng=es.

Puche Cabezas, L. (2018) “Infancias y juventudes trans Una aproximación desde la Antropología Social” Tesis doctoral, Madrid. Disponible en: https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/686587/puche_cabezas_luis.pdf?sequence=1

Rodríguez Alemán (2001 – 2002) “Análisis antropológico de la transexualidad, entre la realidad cultural y la resistencia social” Anuario de Filosofía, Psicología y Sociología, 4-5, 239-248. Disponible en: https://accedacris.ulpgc.es/bitstream/10553/3583/1/0237190_02001_0014.pdf

Rubin, Gayle (1989 [1984]) “Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad”, en Vance, Carole S. (coord) Placer y peligro, Madrid: Talasa.

Artículo por: María Tomàs

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