Sex Academy Blog

Sex Academy Blog

No tan genital, por favor.

¿Has tenido alguna vez un orgasmo sin penetración? Pues enhorabuena. Pareciera que el sexo consiste en meter un pene en una vagina y mucho movimiento brusco hacia delante y hacia atrás, como si el objetivo de la fricción fuera provocar un fuego, cual cavernícolas frotando palos y piedras. 

¿Te han acariciado alguna vez hasta alcanzar el clímax? Felicidades. Nuestra piel, esa gran olvidada en nuestros encuentros sexuales, es el órgano más grande que tenemos para usarlo para nuestro disfrute sensorial, y, por ende, sexual. Porque, qué es el sexo sino una gran experiencia de nuestros sentidos.

Sí, todos nuestros sentidos, el tacto, el olfato, la vista, el oído y el gusto. ¿Crees que los estás aprovechando todos? 

Cuando aprendemos algo, lo convertimos en automático, y eso es muy útil en muchos casos. Por ejemplo, aprendes a meter las marchas del coche sin pensar, lo cual te permite poder centrarte en el tráfico. En el sexo pasa lo mismo…. Pero al revés! Nos acostumbramos a que nuestros encuentros sexuales sean: meter primera, segunda y tercera. Pero, al contrario que ocurre con el coche, que vas acelerando cuantas más marchas metes; en el sexo, nos pasa que vamos reduciendo si siempre repetimos meter, meter y meter. Porque, no nos conviene, para el deseo, que convirtamos esa gran experiencia que mencionaba antes, en un acto rutinario.

La sexualidad tiene, o puede tener, tantas variantes como minutos tiene un día. Para empezar, sal de “la genitalidad”. Olvídate de los clichés que has visto en el porno y en las películas de Hollywood… 1ª = besos, 2ª = un poco de sexo oral y 3ª pene dentro de vagina… tachán las tres marchas!  Hay más, y menos, o, al menos, diferente. 

Si la falta de deseo sexual es uno de los temas más recurrentes en nuestras consultas terapéuticas, es justamente por ese automatismo. En demasiados casos, limitamos nuestra sexualidad a los genitales, y a un proceso ya aprendido (“esto me funciona, así que, sigo siempre así”). Focalizamos nuestros momentos íntimos en llegar al orgasmo, la eyaculación y casi siempre mediante la penetración. Esto pone mucha presión justamente en nuestros genitales, tanto los femeninos, como los masculinos. 

A las mujeres se nos imagina siempre con ganas de ser penetradas fuertemente, porque esos son los estereotipos que se muestran en las películas. Nunca ves escenas donde a una mujer se la acaricia por todo el cuerpo durante 1 hora hasta que se estremece tanto que llega a tener orgasmos múltiples. Es casi impensable que haya placer sin penetración e incluso hay mujeres que se lo han llegado a creer. 

Pero, no nos ahorraríamos mucho dolor, y complicaciones como el vaginismo, si le explicáramos a nuestras hijas que pueden disfrutar del sexo sin que necesariamente haya una penetración? Que no es un fin en sí, sino que el objetivo es disfrutar de nuestros cuerpos y encuentros sexuales de la manera que cada una imagine. Si damos una imagen estereotipada y genitalizada del sexo, no estamos permitiendo que cada cual descubra su propia sexualidad; lo que le estimula, lo que desea.

Con la imagen encarcarada de los genitales como protagonistas centrales de la sexualidad, tampoco se ayuda a los hombres. Su masculinidad, resulta que se mide por la dureza de su miembro! Como si no tuviera otros atributos. ¿No te parece simplista limitar la sexualidad de un hombre a un pene erecto? Y el día que no tiene una erección, o “se le baja”? A la consulta que se va también, porque está en entredicho su capacidad para satisfacer a su compañera. 

Señores, ¡más imaginación y menos genitalidad!

Y no se trata sólo de acariciarnos durante horas interminables, que puede parecer aburrido –a priori- sino de buscar, indagar, aprender cosas nuevas que ni sabías que te podían gustar. Una buena sesión de spanking (azotes) puede también ser una alternativa. No todo consiste en velas, incienso y música romántica de fondo. Por qué no animarte a hacer un strip tease? Y esto va también por los hombres, que a las mujeres también se nos puede conquistar visualmente. 

O, quizás un encuentro morboso con juguetes nuevos, o ir a comprar lencería, asistir a un taller sobre squirt, o unos mensajes subidos de tono? Y, dejemos de llamarle preliminares a lo que ya es parte de un encuentro sexual. Activar nuestra imaginación, es llevar el erotismo a nuestras mentes que es el órgano sexual más poderoso que tenemos. Estimulemos nuestras nucas, nuestros pies (¡hola fetichistas!), nuestros glúteos, hombros y todas las demás curvas que nos quedan por descubrir en el recorrido de nuestros cuerpos no genitales. 

Y, cuando topes con una zona erógena nueva, comunícaselo a tu pareja sexual con gemidos y gestos, pero también con palabras. Abre el abanico de posibilidades y empieza a jugar más allá de tu pene o tu vagina. Añade masajes, aceite, novelas eróticas, cursos de sexualidad, fiestas, y prepárate para disfrutar en un sentido (o muchos sentidos) más amplio del regalo de la sexualidad. 

Laila Pilgren, Fundadora y Directora Sex Academy

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
CLOSE
CLOSE
Abrir chat