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Menstruación Consciente

¿Habéis oído hablar de la menstruación consciente? ¿Sigue siendo la regla un tabú en nuestra sociedad o se puede hablar de ello con más normalidad?

La menstruación consciente ayuda a entender de otra manera la menstruación. Conciencia a
las mujeres sobre las aportaciones positivas que tiene la regla y ayuda a deshacerse de las
atribuciones negativas que se hacen respecto a la menstruación. También consiste en
identificar los cambios físicos y emocionales que se dan a lo largo del ciclo menstrual. Ya que
las personas menstruantes tenemos cambios emocionales y físicos durante todo el mes y no
solo en el momento en el que baja.
El ciclo menstrual se divide en 4 fases. La preovulatoria, la ovulatoria, la premenstrual y la
menstrual. Al conocer cuáles son los elementos que intervienen en ellas, se entenderá mejor
lo que pasa en las mujeres. En eso consiste la menstruación consciente, en identificar los
indicadores físicos y emocionales que se presentan y darles su lógica relacionándolos con las
fases del ciclo.

¿Por qué nos afectan las hormonas?

Durante el ciclo hay dos hormonas que condicionan el desarrollo del endometrio, además del
estado anímico y emocional de la persona menstruante. Son el estradiol y la progesterona. El
primero, actúa durante la ovulación creando un ambiente óptimo para la fecundación de
óvulo tanto interna como externamente. Es el momento del ciclo en el que nos sentimos más
atractivas y sociables porque también tenemos el óvulo a punto para recibir el esperma. La
otra hormona que participa en el proceso es la progesterona, odiada a menudo por ser la
causante de acné, cambios de humor, sensibilidad… Esta aparece justo al empezar la fase
premenstrual y espesa la mucosa del cuello uterino dificultando así la entrada de esperma y
bacterias.
Cada fase aporta cosas positivas más allá del dolor, el sangrado y la sensibilidad. ¿Por qué no
aprovecharlo en nuestro beneficio? ¿Cómo podemos mejorar los síntomas desagradables del
ciclo menstrual?
La primera fase es la menstruación. En ella algunas suelen estar más sensibles, más
cansadas y con antojos de todo tipo. Ya que es una fase en la que estamos expulsando el
endometrio tenemos contracciones que a algunas nos dejan sin respiración. Por eso
este es un buen momento para autocuidarse y permitirnos parar, haciendo caso a lo que
nos pide el cuerpo, sea chocolate o manta y sofá. También es buen momento para tomar
alimentos diuréticos y que sean ricos en potasio o en omega3 y dejar de lado los lácteos y
los alimentos pesados.
En la fase que le sigue, la preovulatoria, nos sentimos seguras y con confianza en una
misma, con energía, productivas, capaces de todo… Es la mejor fase para empezar
proyectos, trabajar y aprovechar esta fuerza para darlo todo. Hay una mayor sensibilidad a la
insulina y pero eso el organismo convierte los carbohidratos en energía.
Por ello, en esta fase es importante priorizarlos en nuestra dieta y dejar de lado las grasas.
Más arroz, avena, pasta y menos queso, yogur, aguacate y frutos secos.
Después, en la fase ovulatoria, esta energía baja. Estamos más relajadas. Pero,
sobre todo, es cuando mejor nos vemos. Nos sentimos atractivas, guapas, seguras. Es la fase
en la que más ligamos. La actitud juega un gran papel.
También es buen momento para socializar y cultivar los vínculos. Es un buen momento para
tomar alimentos con hierro, ya que debemos preparar el cuerpo para la fase menstrual.
También es conveniente bajar el consumo de carbohidratos basando la dieta en legumbres,
verduras de hoja verde y semillas.
En la última fase, la premenstrual, la soledad suele ser la mejor compañía. Estar por y para
nosotras.
Ya que se está más sensibles, introspectivas y lentas. Hasta el punto en el que hay personas
que pueden llegar a sufrir el síndrome premenstrual (síntomas como cambios de humor,
sensibilidad en los senos, antojos de comida, fatiga, irritabilidad y depresión).
Pero esta fase es también una gran aliada para poner límites. Es el momento en el que
tenemos claro lo que no nos gusta, lo que no queremos. Descartamos con criterio aquello a lo
que durante el resto del mes le
hemos ido dando oportunidades, «aguantando».
A veces cuesta parar, observarse y sacar conclusiones diferentes a las que nos han
enseñado. Para muchas la menstruación hasta ahora ha sido solo sangre. Sangre molesta,
engorrosa, sucia, fea y cansada. Ha sido también ibuprofeno, dolor e irritabilidad. ¿Es
casualidad que nos llamen irritables cuando expresamos con claridad lo que queremos y
rechazamos con firmeza lo que nos molesta? El sistema patriarcal ha tenido una repercusión
en todo esto, ya que la figura de la mujer “representa” la productividad y la sumisión.
Penalizando y desvalorizando así el resto de nuestras cualidades: sensibilidad,
empoderamiento, sociabilidad y creatividad. La menstruación consciente también es una
forma de dejar a un lado el hablar en voz baja sobre el periodo y dejar de sentir vergüenza si
se mancha de sangre y empezar a valorarla como algo especial del cuerpo humano.

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