Sex Academy Blog

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¿Cómo dar un buen beso?

Fotografía: Iraia Olivas / Modelo: Lydia Parrilla

Nunca te ha sucedido que tras dar un beso a una persona en los labios… ¿Ya no la has visto de la misma manera?

Un buen beso puede seducir, un mal beso desenamorar.

Si buscas por youtube o incluso google, encontrarás infinitas propuestas en las que se te indicaran como dar el beso perfecto. “Acércate un 90% de su rostro”, “empieza suave y luego saborea sus labios”, “muerde su labio”, “mete la lengua y que lo note”, “mete la lengua, pero no te pases”, “que la boca no esté seca”, “no te pases con la saliva”, “come un chicle”, “tu mejor baza es tu aliento”. Como si algunas de estas cuestiones importaran realmente en el momento de intercambiar un beso.

No se trata de la duración, de más o menos saliva, o incluso más o menos lengua. Sino que se trata de conectar con la persona. Dejarse llevar por tu placer. Disfrutar haciendo o sintiendo, sin otro propósito que ese; el de disfrutar.

Lamentablemente en la actualidad, se sigue prestando poca atención a los besos. Nos seguimos centrando en las zonas erógenas (labios y genitales), cuando en realidad, todo el cuerpo es susceptible de ser besado. 

Es más, en el famoso libro de Kamasutra se otorga más importancia a los besos que a la penetración en sí. Pero no solo eso, sino que no se valora el beso por la manera en la que se da el beso, sino por la intencionalidad. En este, por ejemplo, hay una clara diferencia entre el beso matutino con el de despedida. Y a lo mejor, la manera de llevarlo a cabo es el mismo, pero la intencionalidad del mensaje es totalmente diferente, porque el beso es mucho más que una manera de unir los labios.

Pero no solo eso, tendemos a pensar que la fuerza erótica de los besos se encuentra esencialmente en los labios, cuando en realidad nuestro cuerpo esconde muchas otras zonas erógenas susceptibles de ser besadas y por ende disfrutadas. Por ejemplo, tanto el interior de los muslos, como el cuello, la base de nuestros pechos, nuestros pies e incluso nuestros sobacos son zonas erógenas que si se besan pueden otorgar muchísimo placer. Si bien es cierto, que no a todo el mundo le gustará el mismo tipo de beso, ni que se besen las mismas zonas, es importante recordar que el beso no depende tanto del cómo como del sentirnos. 

Ahora bien, si un beso no te está gustando porque por ejemplo consideras que la otra persona tiene mal aliento. No dudes en parar e invitarle a un chicle. Pues se trata de disfrutar de los besos en función de nuestros gustos no de soportar besos porque “todo vale”.

En este sentido, te invito a que explores y dediques tiempo de calidad a los besos que te gusta dar y recibir. ¿Has pensado en cómo te gusta hacerlo?, ¿y cómo te gusta que lo hagan?, ¿compartes tus preferencias o prefieres dejar fluir?

Escrito por: Agatha Armstrong.

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