Sex Academy Blog

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6 MITOS SOBRE EL ORGASMO EN LAS MUJERES

¿Influye el género en nuestra manera de vivir el clímax?

Las expectativas y los mandatos de género que aún persisten en nuestra sociedad influyen en la forma en que experimentamos nuestra sexualidad. Aunque la sexualidad de las mujeres va dejando de ser un tema tabú a medida que se habla más sobre el tema, todavía existen muchas creencias erróneas que afectan a la vivencia del orgasmo (especialmente para las mujeres heterosexuales). ¿Desmitificamos algunas?

“El orgasmo tiene que darse con la penetración”

En las parejas heterosexuales esta es una de las ideas que sigue siendo motivo de preocupación. Este mito tiene mucho que ver con las teorías de Freud, quien a principios del siglo XX afirmó que el orgasmo que se producía por la penetración del pene en la vagina era el deseable (a los orgasmos que se tenían por otros tipos de estimulación los llamaba “inmaduros”). Y, como esto no se cumple para un gran porcentaje de la gente… muchas mujeres terminan pensando que tienen un problema y los hombres se ven en la imposición de centrar la sexualidad en su pene.

¡Y esto lo vemos todo el tiempo! Pensemos, por ejemplo, en las escenas de sexo de películas y series. ¿Cuántas veces se han visto cunnilingus y masturbaciones en comparación con las escenas de penetración “a palo seco” en la que ambos llegan al orgasmo a la vez? Poco realista, ¿no?

“A las mujeres les cuesta más llegar porque son menos activas sexualmente que los hombres”

Es relativamente común pensar que las mujeres experimentan menos deseo sexual. Este mito también tiene mucho que ver con las expectativas de género; tradicionalmente se ha asignado un rol dominante al hombre en todos los ámbitos, incluyendo el sexo. Por eso se ha normalizado la iniciativa sexual en ellos, mientras que se castigaba en las mujeres. Esto ha provocado que muchas mujeres no se permitieran experimentar libremente su sexualidad, y que muchos hombres sintieran la presión de tener que estar “siempre dispuestos”.

Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. Por ejemplo, las mujeres que tienen sexo con mujeres no se imponen estos roles y esto puede dar mucha más libertad para experimentar el sexo y los orgasmos más plenamente. Así que, tengamos la pareja que tengamos, es fundamental que revisemos nuestros prejuicios para disfrutar con libertad.

“Las mujeres que no llegan al orgasmo son frígidas”

El término “frígida” es muy misógino, ya que tiene que ver con la doble moral que se aplica a la sexualidad de las mujeres. Los motivos por los que a una mujer le puede costar llegar al orgasmo son muy variados, pero frecuentemente tienen que ver con imposiciones culturales.

Además, recientemente estamos viviendo una especie de “obsesión” con el orgasmo… como si fuese necesario tener muchísimos orgasmos y muy intensos cada vez que tenemos sexo. Esta expectativa es contraproducente, porque presionarse para llegar al orgasmo a toda costa es la receta perfecta para no conseguirlo. El orgasmo llega cuando nos permitimos disfrutar y desinhibirnos.

“Si una mujer no llega al orgasmo, es porque no ha encontrado a alguien que sepa complacerla”

De nuevo, esta es una creencia que afecta especialmente a los hombres heterosexuales. ¡Es un error! No se trata de ser un “maestro del sexo”. Cada persona es responsable de su propio placer, no del de su pareja. Por supuesto que es necesario crear complicidad y comunicarse, pero para que una mujer pueda decir qué quiere tiene que autoconocerse primero y saber qué es lo que le gusta. Es entonces cuando ambas personas pueden disfrutar juntas.

“Las mujeres no se masturban”

Esta creencia tiene que ver con el mito de que a los hombres les gusta más el sexo, o que la masturbación es cosa de adolescentes. También está relacionado con otras ideas erróneas, como la de que las mujeres “no ven pornografía” (cuando el problema estaba en que la pornografía que ha existido hasta hace poco era toda extremadamente sexista).

Afortunadamente, este mito está casi desterrado. Gracias al reciente protagonismo de la juguetería erótica, es posible hablar sin tapujos de la masturbación de las mujeres.

“Tener orgasmos muy frecuentes o intensos estimulando el clítoris puede reducir la sensibilidad”

Este es un mito muy reciente, pero tiene su raíz en otro muy antiguo: que masturbarse mucho “puede disminuir el deseo o la cantidad de orgasmos”. Últimamente se ha hablado de esto por el uso de los succionadores, pero es un error pensar que la sensibilidad se pierde. Lo que se puede perder es la sensación subjetiva de placer (por habituarnos a una misma estimulación y que ya no nos resulte tan placentera) o que nos condicionemos a tener orgasmos sólo de una manera: tocando el clítoris de una forma específica, usando siempre el mismo juguete… y si intentamos hacerlo de otra manera, ya “no llegamos”. Por eso es importante variar.

Existen muchos otros mitos, pero ante todos ellos… ¡educación y autoconocimiento!

Andrea Martínez

Psicóloga y Sexóloga

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